Medicina y Exilio
Se le atribuye el título de fundador de la patología celular. Responde al nombre de Rudolf Ludwig Carl Virchow. Nació en 1821, en Alemania. Hijo de un hotelero que en 1839, decide estudiar medicina, dirigiéndose con tal propósito a la ciudad de Berlín. Se graduó en 1843.
En 1846 era ya ayudante del hospital berlinés de la Charité. Al año siguiente, llegado a profesor de la Universidad local, fundó, junto con su colaborador Reinhardt, los “Archivos de Anatomía Patológica y de Fisiología”. En 1849 fue nombrado catedrático de Anatomía Patológica de la Universidad de Wurzburgo, de la cual pasó, en 1856, a la de Berlín, donde permaneció hasta el fin de sus días.
Se formó en la escuela de J. MÁ¼ller y L. Schonlein, y profundizó el estudio de la célula, iniciado con Schleiden y Schwann. Unida esta labor a la orientación seguida por Morgagni en la Anatomía Patológica, pasó a defender la nueva idea de la patología celular, en la cual se pretende ver la derrota del “humoralismo”, que, sin embargo, se halla vinculado a aquélla más de lo que parece (1858).
De Rudolf Virchow es la expresión omnis cellula a cellula (”toda célula proviene de otra célula”).
Pero aliado de este mérito indiscutible, tiene otro parte fundamental en la historia de la medicina, para quienes la viven desde la concepción humanista. El Dr. Cesar Lorenzano, en un excelente trabajo titulado “El devenir de la medicina: una mirada epistemológiea”, publicado en la Hemeroteca Digital de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, nos recuerda que este patólogo original es designado para integrar una Comisión para investigar la epidemia de cólera en Silesia, una región fundamentalmente industrial, con preeminencia de la industria textil, y en verdad, esta circunstancia le cambia su mirada sobre la medicina. “Comprueba allí que la causa de la enfermedad era -centralmente- la pobreza, las malas condiciones de vida de los obreros textiles. Su mirada sobre la enfermedad deviene social”.
Lorenzano señala que Virchow comienza a publicar una revista que titula “La reforma de la medicina”, donde expone sus nuevos puntos de vista. Como suele ocurrir con las “miradas sociales” que molestan a los poderosos, sus opiniones le valieron el exilio en Suiza, donde no obstante continúa con sus investigaciones sociales y también biológicas.
“Al cabo de los años -señala el autor-, con mayor prestigio científico que nunca, regresa a Alemania, donde funda un partido político destinado a implementar las refonnas que necesitaba la sociedad, si quería vivir en salud. Es anecdótico que su partido conquistara la segunda minoría en el parlamento”.
NOTA: Recomendamos que tome este artículo de manera informativa, ante cualquier síntoma que usted o sus conocidos padezcan concurra a su médico. “Ninguna información suplanta el examen minucioso del especialista”.







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