Caída en el anciano

July 15th, 2008 por Medico

Caída en el anciano

Estudio sobre la Prevención de Caídas en las Personas de Edad Avanzada (PROFET): Ensayo Controlado y Aleatorizado

El manejo interdisciplinario dirigido a la población de alto riesgo puede significar una reducción sustancial de la probabilidad de caídas y de la alteración funcional consiguiente.
Se necesitan estrategias especiales para prevenir el riesgo de caídas en la población de edad avanzada. Estas se asocian con importantes consecuencias físicas y psicológicas así como con pérdida de la independencia. La mayoría de los estudios que han analizado este aspecto, sin embargo, han demostrado resultados discordantes, en parte debidos a las diferencias metodológicas, la falta de claridad en la definición, las diferencias en las poblaciones estudiadas y las estrategias de intervención.
Se estima que el 8% de la población de más de 70 años necesita cuidado especial a causa de caídas o accidentes y la mitad de ellos muestran un aumento en la dependencia, muchas veces en relación con el trauma sufrido.
Con estos antecedentes los autores decidieron llevar a cabo un estudio controlado y aleatorizado con la finalidad de establecer el producto de una estrategia de manejo especial en personas que han sufrido una caída y comparar los resultados, en 12 meses de seguimiento, con una población control, manejada según las pautas convencionales.
Durante un año, se incluyeron en el estudio pacientes de 65 años o mayores que consultaron a servicios médicos por caídas o accidentes. Se excluyeron enfermos con alteración cognitiva o prueba mental abreviada (AMT) inferior a 7. El médico asistente registró los aspectos relacionados con la caída, caídas previas, trastornos concomitantes y detalles sociodemográficos. Los participantes fueron asignados en forma aleatoria a un grupo de intervención activa, que consistió en terapia médica y ocupacional detallada y referencia a centros especiales según necesidad, y a un grupo control, que no recibió ese tipo de atención.

El examen clínico incluyó un detallado interrogatorio y establecimiento de la capacidad funcional, visual, presencia de hipotensión postural (definida en presencia de un descenso de la presión arterial de más de 20 mm Hg al pasar de la posición de decúbito a la de pie), la valoración del estado psíquico según la mini escala mental Folstein para establecer función cognitiva (alteración en presencia de un valor inferior a 26) y estudio según la escala de depresión geriátrica modificada (con un valor superior a 6 como indicativo de posible depresión subyacente). Se realizó estudio carotídeo cuando la caída fue sospechosa.

El análisis ocupacional y el registro funcional consistió en la valoración de la funcionalidad según el índice Barthel así como mediciones funcionales y de independencia. Después de establecer el estado funcional, se enseñaron pautas sobre seguridad para ser llevadas a cabo en los hogares. El seguimiento se realizó mediante un cuestionario cada 4 meses, durante un año después de la caída.
Un total de 397 individuos cumplieron con los criterios de inclusión. El índice Barthel y la escala AMT fueron ligeramente mayores en el grupo de intervención activa.
El examen clínico reveló diferentes trastornos. El 17% de los enfermos tenía evidencia de trastorno circulatorio o cardiovascular, que pudo haber contribuido con la caída. El 59% de los sujetos presentaba alteración de la función visual y casi la mitad de los enfermos presentaba alteración de los miembros inferiores.
En el grupo de intervención activa se incluyeron medidas no sólo médicas especiales sino además ambientales, tendientes a reducir el riesgo de futuras caídas. Entre ellas, se consideró la modificación de las superficies, escalones y rampas, entre otras.
Durante el seguimiento de un año, igual porcentaje de individuos en ambos grupos completo la evaluación (77%). Se observó una frecuencia significativamente inferior del número de caídas en el grupo de intervención activa en relación con el grupo control. El número total de caídas registrado en el grupo activo fue de 183 versus 510, en el grupo control.
La media de caídas fue de O y de 1, en ambos grupos, respectivamente. Asimismo la proporción de sujetos que pudo manejarse por sus propios medios fue significativamente más alta en el grupo de intervención activa en relación con el grupo de control, aunque el porcentaje de lesiones serias no fue estadísticamente distinto entre ambos grupos.
El análisis de regresión logística demostró que el riesgo de sufrir nuevas caídas en el período de seguimiento fue menor en el grupo activo en relación con el grupo control después del ajuste por las escalas de Barthel y AMT. El riesgo de al menos una internación también fue significativamente más bajo en el grupo activo, después del ajuste según escala de Barthel y AMT basales. Sin embargo, después de realizar este ajuste, el porcentaje de sujetos que pudo deambular no fue significativamente distinto entre ambos grupos.
Según los autores, los resultados del estudio pusieron en evidencia el beneficio del manejo interdisciplinario para prevenir el riesgo de futuras caídas en sujetos que han experimentado uno de estos episodios. Los autores mencionan que si bien en la mayoría de los casos existió algún factor ambiental predisponente, en un amplio porcentaje de individuos a los factores ambientales se sumaron otros factores de riesgo, lo que demuestra la interacción dinámica entre factores de riesgo extrínsecos e intrínsecos en el manejo conjunto de las personas de edad avanzada. La edad elegida para considerar a los sujetos candidatos a participar en el estudio fue la establecida por el Sistema de Salud del Reino Unido y por la Organización Mundial de la Salud, que considera que los tratamiento para reducir la mortalidad y morbilidad relacionada con caídas deben estar orientados a las personas de más de 65 años. Los expertos concluyen que estas medidas deberían ser incorporadas a las medidas de prevención conocidas adoptadas en la población de esta edad con la finalidad de reducir aún más el riesgo de caídas y fracturas que conllevan elevada morbimortalidad.

NOTA: Recomendamos que tome este artículo de manera informativa, ante cualquier síntoma que usted o sus conocidos padezcan concurra a su médico. “Ninguna información suplanta el examen minucioso del especialista”.



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Esta entrada fue publicada el Tuesday, July 15th, 2008 at 4:22 pm y está clasificada bajo Noticias Medicina,Articulos Medicina,Blog Medico. Puede hacer un seguimiento de los comentarios de esta entrada gracias al feed RSS 2.0 . Puede dejar un comentario, o enviar un trackback desde su sitio.

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