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Enfermedad de Chagas

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Diagnóstico Electrocardiográfico en Estudios Epidemiológicos de la Enfermedad de Chagas:
Evaluación Multicéntrica de un Método Estandarizado

El método empleado de lectura electrocardiográfica parece ser de suma utilidad para estudios epidemiológicos y fundamentalmente al considerar alteraciones de alta prevalencia; no parece, en cambio, adecuado para el diagnóstico individual de los enfermos ni para el diagnóstico de otras cardiopatías.

cardiomegalia

La electrocardiografía es el método estándar para analizar la prevalencia de lesiones cardíacas en la enfermedad de Chagas crónica Si bien es un método muy sensible, los distintos investigadores utilizan diferentes criterios, por lo cual resulta difícil la comparación de los resultados de distintos estudios. En 1998, se reunieron especialistas de Argentina, Bolivia, Brazil, México y Venezuela para uniformar los criterios de lectura del ECG. En este trabajo, los autores evaluaron la variabilidad intraobsevador e interobservador en la interpretación ECG. con este nuevo método.

Se realizaron 120 registros según las recomendaciones del comité. Entre ellos se seleccionaron 100, un tercio proveniente de sujetos con enfermedad de Chagas crónica y alteraciones ECG, un tercio de pacientes con cardiomiopatía no chagásica y un tercio de individuos normales. Las copias de los registros fueron enviadas a seis lectores de seis ciudades distintas. Todos eran cardiólogos con experiencia en la lectura y diagnóstico ECG de cardiopatías. Se registraron nueve características en cada trazado ECG las cuales fueron normalidad versus anormalidad: ritmo, presencia de arritmias supraventriculares, arritmias ventriculares, conducción auriculoventricular. conducción intraventricular, anormalidades de la porción inicial de ORS, alteraciones primarias de la porción ST- T y otras anomalías.

Los 100 ECG fueron aleatoriamente asignados con un número (del 1 al 100) para evaluar la variabilidad interobservador. En la segunda etapa, seis meses después de la primera. los investigadores recibieron los mismos registros numerados del 101 al 200, los cuales fueron leídos de la misma forma. La comparación de los resultados provistos por la primera y segunda observación permitieron analizar la variabilidad intraobservador.

Las interpretaciones de los lectores fueron evaluadas con el programa PC-AGREE que expresa los resultados en valores de concordancia específica, utilizando el índice kappa. Los valores potenciales de este índice oscilan desde -1.00 (ausencia total de concordancia) hasta + 1.00 (concordancia absoluta). El grado de concordancia se estableció con la escala de interpretación para valores k 0.81-1.00. casi 0.61-0.80, sustancial; 0.41-0.60, moderada: regular; 0.00-0.20, leve e inferior a 000.

En la primera lectura, la concordancia en relación con normalidad o anormalidad ECG fue de 78% lectores 5 y 6) a 92% entre lectores 1 a 4. Los valores k correspondientes oscilaron entre 0.51 a 0.83. la mayoria entre 0.60 a 0.83, lo cual indicó concordancia interobservador casi perfecta o sustancial.

El patrón global de concordancia en la segunda lectura de los ECG fue similar al primero, aunque con valores más elevados. En esta lectura, la concordancia para la categoría de normalidad versus anormalidad fue de (lectores 3 y 5) Y de 93% (lectores 1 y 2 y 2 y 4). Los valores k correspondientes estuvieron entre 0.54 a 0.85. La concordancia de diagnóstico de trazados normales y anormales fue de 85%, lo que arrojó un valor kde 0.66, que cae en la categoría de sustancial en el rango de Landis y Koch. En la mayoría de los casos, el alto valor de k se combinó con errores estándard muy bajos, por lo cual los valores fueron estadísticamente significativos. Los mayores valores de concordancia se obtuvieron en las categorías de ritmo cardíaco y arritmias ventriculares mientras que los menores se correspondieron con las consideraciones de las anormalidades en la parte inicial del complejo ORS, de las alteraciones primarias de ST-T y de otras anomalías del ECG. Los autores recuerdan que el valor k depende de la prevalencia del fenómeno que está siendo observado, lo cual tiene importancia en el momento de establecer la variablidad interobservador. Se observaron valores k distorsionados en las categorías de ritmo auricular ectópico, ritmo idioventricular y de la unión, extrasístoles ventricuiares, hemibloqueo posterior izquierdo y aparición intermitente de defectos ventriculares de conducción.

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La concordancia intraobservador valorada con la interpretación de los mismos trazados, seis meses después de la primera lectura, fue muy alta excepo en el lector 5. La concordancia fue casi perfecta en el resto de los lectores. Como era de esperar, la concordancia intraobservador siempre fue más alta que la interobservador y, en todas las categorías diagnósticas, la concordancia intraobservador fue menor en relación con los hallazgos «misceláneos».

Los expertos recuerdan que en 1986 se reunió en Belo Horizonte, Brasil, una comisión de la Organización Mundial de la Salud que estableció la necesidad de estandarización de los criterios clínicos, radiológicos y electrocardiográficos para estudios epidemiológicos de la enfermedad de Chagas. En esta reunión, los expertos apuntaron también a la necesidad de desarrollar métodos uniformes de lectura de los ECG de los pacientes chagásicos.

Los autores observaron una concordancia casi perfecta con otros lectores para diagnosticar normalidad versus anormalidad ECG. La concordancia interobservador fue regular a casi perfecta en otras categorías en relación con sus prevalencias. Estos resultados, en opinión de los autores, demuestran la utilidad del método para la estandarización de los datos en los estudios epidemiológicos.

Los autores finalizan enfatizando la aplicabilidad de este procedimiento de lectura sólo para estudios de este tipo y no para el diagnóstico individual de pacientes sospechosos de ser chagásicos o para el diagnóstico de otras alteraciones cardíacas. En estas circunstancias, otros códigos como el de Minnesota o el de Minnesota modificado para la enfermedad de Chagas parecen ser de mayor utilidad, en opinión de los expertos.

FUENTE:
Lázzari J, Pereira M, Antunes C y colaboradores. Hospital Pirovano, Cardiology Division, Buenos Aires, Argentina.
(Diagnostic electrocardiography in epidemiological studies of Chagas disease: Multicenter evaluation of a standarized method)
Revista Panamericana de Salud Pública 4(5): 317-330,1998

NOTA: Recomendamos que tome este artículo de manera informativa, ante cualquier síntoma que usted o sus conocidos padezcan concurra a su médico. “Ninguna información suplanta la revisación minuciosa del especialista”.

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1 comentario sobre Enfermedad de Chagas

  • jennyfer haidee

    es muy interesante lo ke explica ya ke es una enfermedad muy peligrosa y en mi opinion deberian empezar a dar charlas a los estudiantes para prevenirlas ya ke esta enfermedad no tiene cura

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