Fracturas expuestas

Las fracturas expuestas pueden definirse como aquellas en donde se ha perdido la integridad cutánea y el foco fracturario ha tomado contacto con el exterior del organismo. Se clasifican de acuerdo al mecanismo de la injuria, el grado de lesión de las partes blandas, la configuración de la fractura y el grado de contaminación.
La incidencia de infección, retardos en la consolidación, pseudoartrosis, amputación y discapacidad residual es influenciada en gran medida por el tipo de fractura.
Muchos observadores intentaron graduar las fracturas expuestas (Allgower, 1971; Gustilo y Andersson, 1976; Oestern y Tscherne,1984); sin embargo una descripción clara de cada lesión en particular es más importante que asignarle un grado numérico, Por ejemplo, la mayoría de las clasificaciones definen la lesión grado I como una pequeña herida de menos de 1 cm, de diámetro; no obstante, la localización de la herida puede ser más importante que su tamaño, Si se encuentra sobre un borde subcutáneo pudo ser causada por una lesión de baja energía; sin embargo, para producir una herida similar en un área de vientre muscular grueso, como el muslo o la cara posterior de la pierna, los extremos óseos deben haber atravesado una gran masa muscular para llegar a la piel y, por lo tanto, la magnitud del daño muscular es mucho mayor. La falta de reconocimiento de esto y, en consecuencia, la falta de resección de todos los tejidos necróticos podría conducir a serias consecuencias para el paciente, como una gangrena gaseosa, una amputación o incluso la muerte.
Los objetivos principales del tratamiento de las fracturas expuestas son prevenir la infección, lograr la curación de la fractura y restaurar la función de la extremidad, El manejo inicial de una fractura expuesta con frecuencia afecta la evolución final de la misma, Varios aspectos del manejo son de capital importancia, incluyendo un debridamiento inmediato, meticuloso y repetido, la estabilización de la fractura y la cobertura de la herida, Una terapia antibiótica eficaz es otro de los factores principales en la prevención de la infección durante el cuidado de las fracturas expuestas.
Ya que aproximadamente el 30% de los pacientes sufriran lesiones multisistémicas, patologías que puedan comprometer la vida deben ser rápidamente reconocidas y tratadas, antes de comenzar a manejar la fractura expuesta, La incidencia de infección de la herida se correlaciona directamente con la extensión del daño de las partes blandas, Para fracturas tipo I el índice de infección ronda el 0-2%, para el tipo IIIC el 25 al 50%.

NOTA: Recomendamos que tome este artículo de manera informativa, ante cualquier síntoma que usted o sus conocidos padezcan concurra a su médico. “Ninguna información suplanta la revisación minuciosa del especialista”.







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