Insuficiencia Cardíaca

La insuficiencia cardíaca se define como la situación en que el corazón es incapaz de suplir las demandas metabólicas del organismo o logra hacerlo pero a base de aumentar las presiones de llenado. Aunque la insuficiencia cardíaca implica el fracaso de la función de bomba del corazón, sus manifestaciones clínicas dependen de la repercusión hemodinámica que determina en otros órganos.
Etiopatogenia
La insuficiencia cardíaca puede ser secundaria a disfunción diastólica que cursa con alteración de la distensibilidad ventricular o a disfunción sistólica secundaria a la pérdida de la función contráctil del corazón. En la disfunción diastólica existe una alteración de la relajación ventricular que dificulta el llenado ventricular; ello conlleva un aumento súbito de la presión intraventricular con acortamiento de la fase de llenado rápido. En esta situación la contracción auricular es básica para completar el llenado ventricular. A pesar de que los síntomas son los mismos que cuando existe un fallo de bomba, en la disfunción diastólica la función ventricular está conservada. Las causas más frecuentes de disfunción diastólica son la hipertensión arterial y la miocardiopatía hipertrófica, aunque también puede observarse en la cardiopatía isquémica o asociada a disfunción sistólica. Por el contrario, cuando la insuficiencia cardíaca se debe a una disminución de la función de bomba del corazón, decimos que es secundaria a disfunción sistólica. En este caso subyace, por lo común, un déficit de la contractilidad del miocardio. Este déficit es el resultado de la afección directa del músculo cardíaco como sucede en la miocardiopatía dilatada o en la cardiopatía isquémica o puede ser secundario a una sobrecarga impuesta al corazón como consecuencia de una lesión valvular o de una hipertensión arterial evolucionada. En ocasiones, la dificultad consiste en una alteración del llenado ventricular sin alteración intrínseca del miocardio como sucede en la pericarditis, algunas valvulopatías o en ciertas arritmias rápidas. Finalmente, en algunos casos pueden darse ambos fenómenos, como en la miocardiopatía restrictiva en que, además de la restricción del llenado ventricular, suele asociarse una depresión de la contractilidad.
En la mayoría de los individuos con insuficiencia cardíaca el gasto está disminuido, aunque puede mantenerse (al menos en reposo) o estar aumentado. Así sucede en el enfisema pulmonar, la anemia, el beriberi, el hipertiroidismo y las fístulas arteriovenosas.
La insuficiencia cardíaca puede ser aguda o crónica. El prototipo de la insuficiencia cardíaca aguda lo ofrecen la rotura valvular (mitral o aórtica) o el infarto de miocardio, mientras que la insuficiencia cardíaca crónica, observada comúnmente, es la que desarrollan los pacientes con valvulopatía reumática.
Fuente: Farreras Rozman, 14º edición-
NOTA: Recomendamos que tome este artículo de manera informativa, ante cualquier síntoma que usted o sus conocidos padezcan concurra a su médico. “Ninguna información suplanta la revisación minuciosa del especialista”.







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