Genética del SOP

El hallazgo de síntomas comunes en los familiares de las pacientes con SOP sugiere que habría una susceptibilidad genética para este desorden. El estudio de los familiares de primer grado mostró que aproximadamente un 40% de las hermanas en edad reproductiva de la mujer con SOP, tenían una elevación en la testosterona total o libre y DHEAS. Se identificaron dos fenotipos en las hermanas afectadas: uno con testosterona aumentada e irregularidades menstruales (SOP clásico) y otro con testosterona elevada y ciclos regulares. Estas últimas tenían una fertilidad significativamente mayor que las otras y semejante al de la población general. Tanto las hermanas con SOP clásico, como las que presentaban hiperandrogenemia con ciclos menstruales regulares, exhibían los marcadores de insulinorresistencia aumentados, mientras que las hermanas sanas con andrógenos normales y eumenorrea no mostraron evidencias de insulinorresistencia. La combinación de hiperandrogenemia con insulinorresistencia en las hermanas afectadas sugiere que o son la expresión variable de un mismo gen o el producto de la interacción de dos o más genes . Se ha publicado una asociación entre SOP y variantes alélicas en el locus VNTR (número variable de tándems repetidos) del gen que codifica la insulina, implicando que el SOP sería debido en parte a una alteración hereditaria de la producción de insulina. Con estudios de linkage y de asociación, se ha sugerido que una variante en el promotor del gen CYP11 que codifica para la P450Scc se asocia con una testosterona plasmática elevada. Un limitado número de trabajos incluyeron a hermanos varones y algunos estudios sugirieron que la calvicie podría ser el marcador del fenotipo masculino. En un grupo grande de hermanos varones de mujeres con SOP, se halló que la concentración plasmática de DHEAS, no sólo era significativamente mayor que la de la población de hombres control, sino que, además, se correlacionaba significativamente con la hallada en hermanas de las probando con SOP.
Anomalías reproductivas
En la práctica clínica, las mujeres con SOP presentan infertilidad (74%), irregularidades menstruales (pérdidas disfuncionales 29%, amenorrea 51%), hiperandrogenismo (69%) y virilización (21%). La anovulación crónica se asocia habitualmente con oligoamenorrea e infertilidad, pero no es raro que las pacientes refieran períodos de eumenorrea que, sin embargo, pueden ser anovulatorios. La infertilidad es el motivo de consulta en el 40% de las pacientes y la incidencia de abortos del 30% es significativamente mayor que la de la población general. Las dificultades en la implantación embrionaria serían secundarias a una mayor respuesta autoinmune endometrial consecutivas a la reducción en los niveles circulantes de glicodelina, que normalmente modula dicha respuesta y también a los reducidos niveles plasmáticos de IGFBP1. El ambiente endocrino desfavorable en el que se desarrolla el folículo podría ser, al menos en parte, responsable de la baja tasa de embarazos, ya que la fertilización oocitaria “in vitro” tiene un porcentaje de éxito semejante al de los oocitos normales.
La insulinorresistencia debe ser considerada como un factor de riesgo para desarrollar diabetes gestacional, con una prevalencia referida entre el 40 y el 46%. La hipertensión y la preeclampsia son también más frecuentes que en las mujeres sin SOP.
Consecuencias a largo plazo sobre la salud
La insulinorresistencia es un factor de riesgo para el desarrollo de obesidad centrípeta, intolerancia a la glucosa, diabetes, hipertensión arterial y dislipidemia, todos factores predisponentes para la enfermedad cardiovascular. Las mujeres jóvenes con SOP suelen tener, respecto de los controles de igual edad y sexo, presión arterial, triglicéridos y LDL-colesterol más altos y HDL-colesterol más bajo. Se ha sugerido una relación causal entre la insulinorresistencia y la hipertensión, y de hecho los pacientes hipertensos sin tratamiento tienen una concentración de insulina de ayuno más alta que los controles normotensos, con una correlación directa entre el nivel de insulina y la presión arterial.
La insulinorresistencia de las pacientes con SOP se asocia con un perfil lipidíco aterogénico con HDL baja, LDL pequeñas y densas y triglicéridos elevados. Para algunos investigadores las mujeres con SOP comparadas con mujeres control, presentaron el doble en la concentración de los triglicéridos y un descenso del 26% en el HDL, que se correlacionaría directamente con la concentración de insulina y no con el índice de masa corporal. Sin embargo, no todos los estudios demostraron anomalías en el perfil lipídico de las pacientes con SOP, especialmente cuando se las comparó con mujeres con peso y composición corporal normales.
La insulinorresistencia se asocia con un perfil protrombótico aumentando la coagulación e innhibiendo la fibrinolisis. El inhibidor del activador del plasminógeno (PAI-1), es un potente inhibidor de la fibrinolisis y su concentración está aumentada en las pacientes con SOP, tanto delgadas como obesas, y además, guarda una correlación directa con la insulinorresistencia. En las pacientes con SOP se han detectado niveles elevados de fibrinógeno, los que constituyen un riesgo cardiovascular independiente.
De acuerdo con algunos autores, las mujeres con SOP parecerían tener un riesgo aumentado en enfermedad cardiovascular por la obesidad, insulinorresistencia, hipertensión, dislipemia y disfibrinolisis. Sin embargo, otros estudios no observaron que en las mujeres con SOP, la mortalidad general y cardiovascular en particular, fuese mayor que en la población femenina en general. Sí observaron en cambio, un incremento de la mortalidad por la diabetes.
En los pacientes con obesidad, diabetes, dislipemia y en las mujeres con SOP con insulinorresistencia es frecuente el hallazgo de enfermedad grasa hepática no alcohólica (EGHNA) lo que sugiere que la insulinorresistencia podría estar fuertemente vinculada con su patogénesis. Se desarrolla en individuos que no consumen alcohol en exceso, a pesar de lo cual sus características histológicas son indistinguibles de la enfermedad hepática alcohólica. Es un proceso habitualmente indoloro y de evolución benigna aunque puede progresar a la cirrosis en aproximadamente un 20% de los pacientes. En las pacientes con SOP no sólo se ha observado un incremento de la ecogenicidad hepática (esteatosis) sino también, un incremento en la alanina aminotransferasa (GPT).
Fuente: Manual de Ginecología Clínica 2009
NOTA: Recomendamos que tome este artículo de manera informativa, ante cualquier síntoma que usted o sus conocidos padezcan concurra a su médico. “Ninguna información suplanta la revisación minuciosa del especialista”.







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