Mortalidad Perinatal

La mortalidad infantil ha descendido en forma importante en la mayoría de los países de América Latina, pero el descenso ha sido en el grupo de niños mayores de un mes de vida, es decir la mortalidad postneonatal, mientras que la mortalidad neonatal sigue representando alrededor del 40 -50% de las muertes acaecidas en el primer año de vida.
De los 129 millones de niños que nacen en el mundo, se calcula que mueren anualmente alrededor de 4.000.000 de recién nacidos y la mayoría de ellos en países en desarrollo y dentro de ellos en las regiones más pobres. Solo el 1 por ciento de esas muertes ocurren en países desarrollados.
Sin duda la morbimortalidad neonatal tiene consecuencias sociooeconómicas, teniendo en cuenta que por cada niño que fallece por hipoxia perinatal grave otro recién nacido sufre una discapacidad perrmanente. El cuidado de estos niños con discapacidad ocasiona una carga afectiva y económica a las familias y al estado.
Las causas de muerte de neonatos se debe principalmente a: partos prematuros, infecciones (sepsis) y bajo peso al nacer, causas posiibles de prevenir o tratar. Los bebes con bajo peso al nacer tienen no sólo riesgo de morir tempranamente sino también de alteraciones en su desarrollo fisico y cognitivo lo que en el futuro le dificultara su aprendizaje y su permanencia en el sistema educativo, impactando en su productividad económica y en definitiva perpetuando el circulo de la pobreza intergeneracional.
Si las acciones no se concentran en este grupo será muy dificil lograr la reducción de la mortalidad de los niños menores de 5 años a dos tercios del valor actual, dando así cumplimiento a uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Intervenciones efectivas como el control prenatal, atención adecuada del parto y puerperio, recepción adecuada del RN, pueden reducir el número de muertes neonatales y también disminuir las muertes maternas, evitar los partos prematuros y los mortinatos.
En Argentina casi el 98% de los partos son institucionales, sin embargo sólo el 78% de las embarazadas que se atienden en el sector público llegan al parto con algún control prenatal, y el 30% de este control se inicia en el primer trimestre.
En general el cuidado prenatal se realiza tardíamente y sin la regularidad necesaria, generalmente se acude a la primera consulta en el segundo trimestre de la gestación o poco antes del parto. Esto se opone al objetivo de la salud perinatal de favorecer una maternidad sin riesgo.
La consulta preconcepcional es muy poco frecuente, sin embargo sería de mucho valor que esta práctica se extendiera, pues permite detectar en mujeres aparentemente sanas, infecciones: toxoplasmosis, Chagas, hepatitis B, sífilis, otras ETS o patologías: hipertensión, diabetes, anemia, carcinoma cervical, que podrían incidir negativamente en la gestación.
Es la oportunidad de realizar acciones para disminuír los defectos congénitos, que afectan entre el 5 al 10 % de las gestaciones, difundir el riesgo de los tóxicos ambientales, conocer los antecedentes familiares sobre enfermedades genéticas, el uso de medicamentos que pueden ser teratogénicos, realizar la indicación de ácido fólico para la prevención de los defectos del tubo neural desde el momento en que se discontinua la toma de anticonceptivos porque se piensa planificar el embarazo.
Sirve para educar a la pareja de los riesgos del embarazo en edades extremas de la vida (menos de 15 años y más de 35 años), de la importancia de evitar los intervalos intergenésicos breves, pues producen efectos perinatales adversos en las embarazadas con menos de 24 meses de intervalo.
En esta etapa se pueden corregir conductas que actúan desfavorablemente en el binomio madre niño, como alimentación inadecuada, hábito de fumar, uso de drogas ilícitas. Conocer las características del ambiente laboral, de la vivienda, del nivel de educación y la condición socioeconómico de la pareja.
Se considera el control prenatal como una serie de actividades desarrolladas por el equipo de salud interdisciplinario hacia la gestante, tendiente a lograr el mejor grado de salud de la madre y su hijo y prevenir el riesgo de muerte o de alguna complicación del embarazo.
Un control prenatal de calidad debe ser precoz, periódico, integral, teniendo en cuenta las necesidades intelectuales, emocionales, sociales y culturales de las mujeres, sus niños y familias y no solamente un cuidado biológico.
Debe ser de amplia cobertura y apropiado, pensando en las diferencias culturales. Ser respetuoso, protegiendo la dignidad de la persona, su privacidad y el derecho a decidir.
El control prenatal de bajo riesgo, evalúa la progresión normal del embarazo y descubre precozmente a través de la clínica y métodos de diagnóstico, la aparición de problemas maternos y/o fetal es que podrían presentarse.
La Historia Clínica Perinatal - CLAP/OPS/OMS, con enfoque de riesgo, es donde se registra la información obtenida durante el embaarazo, parto y/o aborto, nacimiento y alta de la madre y del niño. Sirve además para recordar qué se debe solicitar en cada etapa de este proceso. La HCP integra junto con el Carné Perinatal, los formularios complementarios para el alto riesgo y los programas de computación el Sistema Informático Perinatal cuya utilización se ha difundido ampliamente.
El procesamiento de los datos a nivel local, apoya su utilización por parte de los profesionales para efectuar: autoevaluación asistencial, diagnóstico situacional y desarrollo investigaciones clínicas, estos conocimientos generan intervenciones para mejorar la calidad de atención perinatal.
NOTA: Recomendamos que tome este artículo de manera informativa, ante cualquier síntoma que usted o sus conocidos padezcan concurra a su médico. “Ninguna información suplanta el examen minucioso del especialista”.







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