Asma
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Asma
Prevalencia
La enfermedad asmática tiene una elevada prevalencia y se estima que afecta a más de 15 millones de personas en los Estados Unidos. Es una enfermedad frecuente durante la infancia y tiene impacto económico y social por la interrupción de las actividades escolares y laborales, además del costo que se relaciona con la necesidad de internación durante los episodios de exacerbación, que son causa de más de 500 muertes anuales.
El índice de mortalidad ha aumentado en los últimos 10 años a pesar de la introducción de nuevos tratamientos.
Este es un dato de relevancia ya que muchas personas ven a esta enfermedad como invalidante ó como una patología simple, y no manejan, en general, las cifras de mortalidad por asma.
En el año 1997, el Departamento de Salud y Servicios Humanos del Servicio de Salud Pública, Institutos Nacionales de Salud y el Instituto de Salud, Corazón, Pulmón y Hematololía propusieron las Guías para el Diagnóstico y Manejo del Asma con la finalidad de brindar a los médicos generales y especialistas pautas de tratamiento basadas en información científica. A continuación el autor resume algunas de las recomendaciones de este consenso.
Definición:
El asma es una enfermedad inflamatoria crónica de las vías aéreas con síntomas y signos que derivan de la compleja interacción de células y mediadores inflamatorios. Las células involucradas en la reacción inflamatoria son linfocitos T, neutrófilos, eosinófilos, células cebadas y células epiteliales. La inflamación que se genera localmente es causa de hiperreactividad bronquial frente a una amplia variedad de estímulos específicos e inespecíficos. El diagnóstico puede realizarse en presencia de obstrucción reversible de la vía aérea cuando se excluyen otras patologías que pueden ser causa de síntomas y signos similares.
En el consenso de 1991, la enfermedad asmática se clasificaba en leve, moderada y severa mientras que las nuevas guías de 1997 separaron la enfermedad leve en dos categorías: leve intermitente y leve persistente. El panel hizo énfasis, además, en que los pacientes con cualquiera de estas formas puede sufrir una exacerbación asmática durante el curso de la enfermedad.
Flujo espiratorio
Además, se recalcó la importancia del seguimiento de los pacientes, en forma objetiva, mediante la realización de exámenes funcionales respiratorios periódicos. En casos seleccionados, la determinación diaria del flujo máximo puede ser de utilidad para valorar las variaciones del flujo espiratorio. La disminución de este parámetro por debajo del 80% del mejor obtenible en cada paciente suele indicar la necesidad de ajustar la medicación, y el descenso por debajo del 50% por lo general indica exacerbación asmática severa.
El autor comenta, además, que el panel recomendó la identificación, en la medida de lo posible, de los alergenos responsables de la sensibilización y desencadenamiento de los síntomas, con el objetivo de realizar control ambiental y, en casos seleccionados, inmunoterapia específica.
Las pruebas cutáneas que permiten individualizar los alergenos responsables en los distintos enfermos son de mucha importancia para establecer el diagnóstico de asma alérgica; la historia clínica, si bien estimable, no siempre permite obtener información relevante.
Tratamiento:
Las recomendaciones terapéuticas del panel incluyeron un sistema escalonado de medicación desde el uso de broncodilatadores a demanda para asma leve intermitente hasta antiinflamatorios tópicos continuos en altas dosis y b-adrenérgicos de acción prolongada en el estadio 4 de enfermedad (asma severa persistente).
Las recomendaciones del Instituto enfatizaron en la utilidad de los a-2 agonistas de acción prolongada para las formas moderadas y severas persistentes de asma. Sin embargo, este tipo de tratamiento parece estar menos indicado en la forma leve. El doctor Soulet y colaboradores analizaron, en cambio, el efecto de esta medicación en esta última forma de asma, en un estudio multicéntrico llevado a cabo en Canadá. Los autores demostraron un mejoría más importante del VEF1 en sujetos que recibieron 50 ug de salmeterol, dos veces por día, en relación con los que fueron medicados con 200 ug de salbutamol, cuatro veces por día, durante 3 meses. Además, en el primer grupo se observó mejor flujo máximo matutino, mayor número de días y noches sin síntomas en relación con el grupo de sujetos tratados con salbutamol. El autor considera, por lo tanto, que el salmeterol también puede considerarse una droga de segunda línea en enfermedad asmática leve o moderada, habitualmente en combinación con
antiinflamatorios tópicos. Sin embargo, el tratamiento de elección cuando se requieren broncodilatadores de acción corta, más de dos o tres veces por semana, sigue siendo la administración de antiinflamatorios inhalatorios.
FUENTE: O’Hollaren M.
Oregon Health Sciences University, Portland, Oregon, EE.UU.
{Update in Allergy and Immunology]
Annals of Internal Medicine 129(12):1036-1043, Ref.: 5, Die 1998
NOTA: Recomendamos que tome este artículo de manera informativa, ante cualquier síntoma que usted o sus conocidos padezcan concurra a su médico. “Ninguna información suplanta la revisación minuciosa del especialista”.







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