Etiquetado de Alimentos: leyes
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La Unión Europea pone freno a la publicidad de los “alimentos saludables”
Ha entrado en vigor un reglamento que regula el etiquetado sobre los nutrientes y sus propiedades.
La salud vende y la industria alimentaria mueve millones de dinero. En los últimos años estamos viviendo una explosión de “productos saludables”: alimentos enriquecidos con vitaminas, antioxidantes, fibra, isoflavonas, oligoelementos, y demás componentes que se han colado en los supermercados y en la publicidad. Se anuncian yogures, cereales, bebidas o conservas que “reducen el colesterol”, “mejoran las defensas” o “reducen las grasas”. La preocupación por la salud y la dieta sana crece en los consumidores, que se ven atraídos por estos mensajes.
La venta de estos productos, ensalzados por la publicidad, se aprovecha del vacío legal. En la actualidad, la legislación española no exige a los fabricantes que demuestren científicamente los efectos beneficiosos que publicitan. La situación cambia a partir de hoy, 1 de julio, con la entrada en vigor del nuevo Reglamento europeo “relativo a las declaraciones nutricionales y las propiedades saludables de los alimentos”. Esta norma, que se establece para todos los países de la Unión Europea, va a suponer un cambio radical en el sector de la alimentación.
El Reglamento regula el etiquetado y la publicidad de todos los productos que hagan alguna alegación nutricional (destacando sus componentes) o saludable (sobre sus beneficios para la salud). El objetivo es ofrecer una información real, clara y demostrada científicamente a los consumidores, y protegerles de las declaraciones engañosas. La Unión Europea ya prohíbe de forma general el uso de información que pueda inducir a error al comprador o que atribuya propiedades medicinales a los alimentos. Pero el crecimiento de la industria y la investigación en nuevos productos han obligado a aprobar una normativa más específica.
Los llamados “alimentos funcionales” (enriquecidos con suplementos para proporcionar un beneficio saludable) suponen ya el 26% del mercado español y casi la mitad de los consumidores optan por estos productos, según los datos ofrecidos hace unas semanas en el I Seminario sobre Alimentos Funcionales, organizado por la Universidad Complutense de Madrid. Hay numerosos ejemplos: leche enriquecida con calcio, galletas con suplementos de fibra, cereales con hierro, bebidas con aporte extra de vitaminas, yogures con isoflavonas de soja..
El problema es que no hay un consenso científico sobre el beneficio real de estos aportes extra a la dieta. Y, además, la publicidad abusaba de estos mensajes sin tener que demostrarlos científicamente. Las condiciones cambian a partir de ahora. Se eliminan todos los mensajes que puedan resultar engañosos o confusos. Se exigirán pruebas científicas que avalen la validez de los mensajes. No se podrá utilizar el término “light” sin justificación (los productos ligeros deberán especificar por qué lo son). El que anuncie, por ejemplo, que su producto “reduce el colesterol” deberá demostrarlo científicamente ante la Comisión Europea. Y el fabricante que diga que su producto está “libre de grasas” tendrá que ajustarse a unos parámetros claros (en este caso, menos de 0,5 gramos de grasa por 100 gramos o 100 mililitros).
El Reglamento regula en primer lugar las declaraciones nutricionales. Para ello ya ha aprobado una lista de las alegaciones permitidas y sus condiciones específicas de uso. Este apartado entra en vigor de manera inmediata. Este listado, que se actualizará periódicamente, describe cuándo se puede decir que un producto tiene “bajo valor energético”, “sin grasa”, “bajo contenido de azúcares”, “fuente de fibra”, “fuente de proteínas”, etc.
La Unión Europea va a ser muy estricta con las declaraciones de propiedades saludables. Los fabricantes deberán demostrar científicamente los beneficios que anuncien y la Comisión Europea tendrá que dar el visto bueno. Se prohíben las declaraciones que hagan referencia a la pérdida de peso.
El plazo para presentar las pruebas es el 31 de enero de 2008. Además, los productos deberán llevar una declaración de la importancia de una dieta variada y equilibrada, y de la cantidad de alimento recomendada.
“El crecimiento desmesurado de la industria ha obligado a la Unión Europea a regular el sector. Vigilaremos desde el inicio su cumplimiento”, dice Carmen Olalla, farmacéutica y técnica del Servicio de Seguridad Alimentaria y Medioambiental del Gobierno de Aragón. Las Comunidades tendrán que vigilar su aplicación. El Gobierno de Aragón realiza al año unas 4.000 inspecciones en empresas y comercios.
Las empresas ya han empezado a adaptarse. “Nuestros nuevos productos de la marca Hacendado tendrán nuevas etiquetas y los que ya están en el mercado se adaptarán a los plazos legales”, afirman desde Mercadona.
Fuente: Infobae 2007
NOTA: Recomendamos que tome este artículo de manera informativa, ante cualquier síntoma que usted o sus conocidos padezcan concurra a su médico. “Ninguna información suplanta la revisación minuciosa del especialista”.







