Dieta materna y Embarazo

Resultados
Para el presente estudio de seguimiento se rastrearon e incluyeron 137 descendientes cuyas madres habían participado en el Oxford Nutrition Survey. Los análisis de la información bioquímica recolectada durante esa época indicaron que una gran cantidad de esas mujeres tenían recuentos de eritrocitos e índices por debajo de los valores normales esperados para las mujeres embarazadas, lo que sugiere una posible deficiencia dietaria en la ingesta de hierro. De igual manera, más de la mitad de las mujeres tenían concentraciones de fosfatasas fuera de los valores normales de referencia, lo que podría indicar posible deficiencia de calcio y vitamina D.
No se encontraron evidencias estadísticas que sugirieran diferencias de clase social entre los participantes del estudio actual (la mayoría tenía un nivel socioeconómico elevado), la edad media fue de 55.4 años, 60 eran varones y 77 mujeres, y 1/3 de los hombres y 1/5 de las mujeres eran fumadores.
La información sobre el peso medio de nacimiento estuvo disponible en el 96% de los participantes y fue de 3 293 gramos. En los análisis univariados, el peso de nacimiento se correlacionó positivamente con los niveles maternos de riboflavina, el número de partos de la madre, y con el índice entre niños y adultos en la casa, y se asoció en forma negativa con la concentración de hemoglobina materna.
Se les efectuó la prueba de tolerancia oral a la glucosa a 94 individuos, 2 personas diabéticas fueron excluídas del análisis. En los exámenes univariados, ninguna evidencia sugirió que el peso de nacimiento estuviera relacionado con los niveles de glucosa plasmática a los 0, 30 o 120 minutos después de una carga de glucosa.
La determinación de los componentes del perfil lipídico en ayunas se analizó en 92 individuos, y el peso de nacimiento tampoco se correlacionó con ese perfil lipídico. Además, en los análisis univariados el peso de nacimiento no tuvo correlación con las concentraciones en ayunas de cortisol, leptina, fibrinógeno o el índice entre la albúmina y las globulinas entre esos individuos.
Discusión
El presente estudio proporcionó una oportunidad inusual de investigar el posible impacto de los marcadores bioquímicos de la dieta materna en el embarazo, sobre el perfil de riesgo para la enfermedad coronaria en los descendientes adultos. Los hallazgos globales de esta cohorte de estudio de hombres y mujeres de mediana edad nacidos durante la Segunda Guerra Mundial proporcionan apoyo limitado para la hipótesis de que el peso de nacimiento y la nutrición materna durante el embarazo se asocian con niveles de factores de riesgo fisiológico en la vida adulta. Además, la evidencia fue escasa para sugerir que los componentes individuales de la dieta materna, junto con el medio ambiente uterino puedan afectar el peso de nacimiento. Estos datos concuerdan con la evidencia proveniente de las revisiones sistemáticas de estudios aleatorizados con intervenciones dietarias en el embarazo, las que en su conjunto sugieren que sólo la suplementación con proteínas tiene beneficio significativo, pero moderado, sobre el peso de nacimiento.
En el presente ensayo de seguimiento, el peso de nacimiento no se relacionó con los valores de glucosa en ayunas, proinsulina e insulina, lo que confronta con algunos informes previos de asociaciones inversas entre el peso de nacimiento y las mediciones más tardías de tolerancia a la glucosa. No se encontró tampoco ninguna relación entre el peso de nacimiento y los componentes del perfil lipídico, hallazgo que resulta controvertido con otros provenientes de estudios publicados previamente.
Una gran cantidad de mujeres embarazadas durante la guerra, cuyos descendientes participaron en este ensayo de seguimiento, se encontraban en el límite de presentar anemia y posible deficiencia de calcio, pero en general sus ingestas de proteínas y de las distintas vitaminas era adecuada. No se encontró evidencia
a partir del estudio de los descendientes adultos, de que ninguno de los marcadores bioquímicos de la nutrición materna estuvieran asociados con subsecuentes factores de riesgo fisiológico, hallazgo que plantea una controversia con estudios previos, que sugerían que la anemia materna se relacionaba con el aumento de la presión sanguínea entre los descendientes.
La principal limitación del presente estudio, comentan los autores, es el pequeño tamaño de la muestra, lo que produce baja potencia estadística y posible selección e inclusión de factores de confusión estadística, debido en parte a las dificultades para identificar y encontrar individuos que tuvieran más de 50 años de edad. Debe haber habido también mayor posibilidad de participación de los individuos más sanos que aceptaron formar parte del ensayo, el llamado “efedo de voluntario sano”, lo que es sugerido por un exceso de representación de participantes provenientes de las clases sociales más altas. Estas limitaciones no son específicas del presente ensayo y es probable que sean compartidas por estudios históricos de cohortes similares que hayan intentado examinar los orígenes de las enfermedades de la adultez en etapas tempranas de la vida.
Los autores concluyen que se encontró escasa evidencia que apoye la hipótesis de que la nutrición materna durante el embarazo y el peso de nacimiento sean determinantes de los factores de riesgo para la enfermedad coronaria entre los descendientes adultos. Si bien estos hallazgos se contraponen con la mayoría de los estudios publicados, que informan asociaciones entre peso de nacimiento y enfermedades posteriores, recientemente se examinó la influencia de los sesgos de publicación en esas asociaciones y se demostró que son un contribuyente importante para la estimación de la relación inversa entre el peso de nacimiento y la presión arterial subsecuente. Es por lo tanto posible, agregan, que los hallazgos negativos informados en el presente ensayo, no se deban solamente a la potencia estadística limitada ya la selección de fadores de confusión, sino que reflejen la falta de cualquier asociación real entre la nutrición materna y el peso de nacimiento con la salud cardiovascular en etapas posteriores de la vida.
NOTA: Recomendamos que tome este artículo de manera informativa, ante cualquier síntoma que usted o sus conocidos padezcan concurra a su médico. “Ninguna información suplanta el examen minucioso del especialista”.







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