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Várices

varices

Las várices son venas dilatadas que se inflaman y se elevan a la superficie de la piel. Pueden ser de un color morado o azul oscuro y parecer estar torcidas y abultadas. Las várices se encuentran comúnmente en las partes posteriores de las pantorrillas o en la cara interna de la pierna. Se desarrollan cuando las válvulas venosas que permiten que la sangre fluya hacia el corazón dejan de funcionar adecuadamente. Como resultado, la sangre se acumula en las venas y provoca las dilataciones.

Las várices afectan 1 de cada 2 personas mayores de 50 años. Son más comunes entre las mujeres que entre los hombres. Las hemorroides son un tipo de venas varicosas. Las várices en araña se parecen a las várices, pero más pequeñas.

El ejercicio, la pérdida de peso, la elevación de las piernas al descansar y no cruzarlas al sentarse pueden ayudar a impedir el empeoramiento de las várices. Utilizar ropa holgada y evitar estar de pie por períodos prolongados también puede ayudar. Si las venas son dolorosas o si le desagrada su aspecto, el médico puede recomendarle procedimientos para eliminarlas.

TRATAMIENTO

Qué es la ablación endovenosa de las várices

Para los pacientes sufriendo de varices, nuevas técnicas que tratan las venas desde adentro, llamadas ablación de radiofrecuencia endovenosa (RFA) y ablación por láser, proveen alternativas menos invasoras que la cirugía estándar.  Los procedimientos de ablación usan energía térmica ya sea de ondas de radio o de una fuente de láser para sellar la vena afligida.  Se requiere solamente anestesia local, y los pacientes a menudo sienten alivio inmediato.  Los radiólogos de intervención realizan estos procedimientos en pacientes ambulatorios y, al compararse con las técnicas tradicionales de “pelar las venas”, la ablación endovenosa es más eficaz, tiene menos resultados negativos, y hay mucho menos dolor durante la recuperación.  Prácticamente no hay cicatrices porque la colocación del catéter no requiere incisiones grandes sino aberturas en la piel de unos pocos milímetros.

Usos comunes del procedimiento

La ablación endovenosa provee un método seguro, eficaz y fácil de eliminar las várices, que pueden causar síntomas debilitantes en la pierna tales como dolor severo y ulceración de la piel.  Normalmente, las venas en la pierna regresan la sangre al corazón por la acción de bombeo de los músculos cuando una persona camina.  Unas válvulas de una sola vía evitan el reflujo de la sangre a las piernas.  Con el envejecimiento, nuestras venas se hacen menos elásticas y las válvulas comienzan a funcionar mal.  Al suceder esto, las venas se ponen distendidas y adquieren una apariencia rosada dolorosa y de aspecto desagradable.  Las piernas se hinchan y la ambulación queda afectada.  La ablación endovenosa puede proveer una solución al problema.

Preparación para el procedimiento

No se necesita preparación especial.  Sin embargo, es posible que a uno se le pida llevar gafas protectoras cuando los láseres están en uso. A los pacientes que toman arraladores de sangre, quizás se les pida dejar de tomar su medicación antes del procedimiento para minimizar el riesgo de contusiones y sangrado.

El aparato

Una varita externa de ultrasonido se usa para estudiar la vena y seguir su camino.  También se usa para guiar la inserción del catéter y calcular la eficacia del procedimiento. Una pequeña caja de control, o generador, se usa para alimentar el láser o los electrodos.  La punta interior del catéter varia según si contiene fibra de láser o electrodos de radiofrecuencia.  Afuera, lo único que se ve es la cubierta plástica (un tipo de catéter un poco más grande) a través de la cual el radiólogo pasa el catéter de tratamiento.

Qué sucede durante el procedimiento

A diferencia de los anteriores procedimientos más invasores que pelan las venas de la pierna usando pequeñas incisiones, la ablación endovenosa usa un catéter, o tubo pequeño, insertado a través de una pequeña muesca en la piel.  Se requiere solamente anestesia local.

Antes de y durante el procedimiento, el radiólogo examine la vena  bajo tratamiento, mediante monitoreo no invasor por ultrasonido, para mirar debajo de la superficie de la piel.  En vez de rayos-x, que son una forma de radiación ionizante, el ultrasonido crea cuadros con ondas de sonido cuyo tono es demasiado alto para el oído humano poderlo oír, parecido a un pito de perro.  No hay ninguno de los riesgos asociados con la radiación.

Cómo se realiza el procedimiento

Para comenzar, se adormece le piel y se inserte una pequeña aguja en la vena del reflujo, guiado por ultrasonido.

Luego se introduce un catéter delgado para administrar la energía de láser o de radiofrecuencia.  Esto caliente la vena y la sella.  El bloquear una vena defectuosa no afecta adversamente a la circulación venosa, puesto que otras venas asuman la responsabilidad por el regreso de la sangre al corazón.  La vena enferma se encoje y  la cicatriz se disminuye después del tratamiento. Las venas cerradas exitosamente con ablación tienen poca probabilidad de reabrirse o causar problemas posteriores.

Qué se siente durante el procedimiento

La pierna bajo tratamiento se esteriliza y se cubre con drapeado quirúrgico.  Un anestésico local (por lo general xilocaína) se administra al sitio donde se hará la incisión, como regla general inmediatamente arriba o debajo de la rodilla.  Informe a su médico si tiene alergia a los anestésicos.

Cuando ya se haya administrado la energía térmica, la vena debe estar adormecida y sin dolor.  El procedimiento comienza al avanzar el catéter dentro de la vena hasta la parte superior de la pierna y luego se deposita la energía a medida que se retire el catéter lentamente.  Durante todo el procedimiento, el radiólogo guía el catéter usando la varita externa de ultrasonido posicionada directamente afuera sobre la superficie de la pierna.  La ablación endovenosa típicamente dura una hora.

Hay que usar una media de compresión después del procedimiento para ayudar en reducir las contusiones, la sensibilidad y la pequeña posibilidad de formar coágulos de sangre.  Se puede reiniciar la actividad normal inmediatamente, con excepción de alzar objetos pesados o estar sentado mucho tiempo (por ejemplo, un viaje largo por avión o autobús).  No hay que quedarse inactivo ni pasar demasiado tiempo en cama durante el período de recuperación puesto que esto aumenta la posibilidad de complicaciones de coagulación.

La ablación endovenosa tiene éxito en cerrar la vena principal casi el 100 por ciento del tiempo, pero las pequeñas ramas dilatadas que persisten en la piel a menudo requieren tratamiento adicional con flebectomía (un procedimiento quirúrgico menor para extraerlas) o escleroterapia (inyección de un agente líquido para cerrarlas).  Los tratamientos posteriores pueden realizarse de dos a cuatro semanas después de la ablación.

Quién interpreta los resultados, y cómo se informan

De una a cuatro semanas después de la ablación endovenosa, el radiólogo hará seguimiento usando ultrasonido para asegurar que el procedimiento haya sido exitoso en tratar el problema con las venas en la pierna.  Para esa época la vena principal debe encontrarse totalmente cerrada.  Pueden ser necesarios procedimientos adicionales menores para tratar las venas asociadas.

Riesgos y beneficios

Beneficios

* La ablación generalmente es libre de complicaciones y segura.
* La mayoría de las venas tratadas quedan efectivamente invisibles hasta al ultrasonido 24 meses después del procedimiento.
* Los pacientes reportan gran reducción en el dolor y la molestia después de tratar las várices.
* La mayoría de los pacientes tienen alivio sintomático inmediato y pueden volver a las actividades normales dentro de uno o dos días con poco o ningún dolor.
* La mayoría de los pacientes quedan satisfechos con los resultados.

Peligros

* Algunas contusiones y sensibilidad postoperatorias pueden ocurrir, pero se alivian al llevar ropa de compresión.
* Se han reportado algunas instancias de daño térmico (por calor). Esto es poco común y generalmente desaparece dentro de poco tiempo.
* Se pueden formar coágulos de sangre en las venas de la pierna (tromboflebitis), que pueden migrar hasta los pulmones (embolismo pulmonar).  Es un suceso extremadamente raro.

NOTA: Recomendamos que tome este artículo de manera informativa, ante cualquier síntoma que usted o sus conocidos padezcan concurra a su médico. “Ninguna información suplanta el examen minucioso del especialista”.

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