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Factores de Riesgo para Enfermedad Carotídea

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La Suma de Varios Factores de Riesgo Cardiovascular Afecta las Características Tisulares de la Carótida

La suma de factores de riesgo cardiovasculares modifica las caracteristicas tisulares de la pared carotídea, lo que parece aumentar el riesgo de enfermedad coronaria.

Se denomina sindrome metabólico a la condición en la cual distintos factores de riesgo cardiovascular (alteraciones de la tolerancia a la glucosa, hipertensión arterial, dislipidemias y obesidad, entre otros) actúan en forma sinérgica para acelerar la progresión de la ateromatosis. Más allá de las pequeñas diferencias que existen entre la Organización Mundial de la Salud y otras instituciones como la Federación Internacional de Diabetes en cuanto a la definición del síndrome metabólico, el aumento del riesgo de aparición de enfermedades cardiovasculares en quienes padecen esta enfermedad es indudable.

Se sabe que la alteración irreversible de las placas de ateroma es un elemento importante de la patogénesis de las enfermedades cardiovasculares. Por lo tanto, la caracterización de los tejidos sobre los que se forman estas placas puede ser útil para determinar su fragilidad. Una de las técnicas no invasivas que permiten examinar estas placas es la retrodispersión de señal integrada (RSI), que se realiza mediante ecografía de las carótidas.

El objetivo del presente estudio es evaluar la posible asociación entre múltiples factores de riesgo cardiovasculares y las características tisulares de la arteria carótida a través de la RSI.

Materiales y métodos

Se seleccionaron aquellos pacientes ambulatorios del Hospital Policial de Osaka (Japón) que cumplieron con los criterios de inclusión propuestos: mayores de 30 años; ausencia de determinadas condiciones (neoplasias malignas, enfermedades del tejido conectivo, insuficiencia renal o hepática); presencia de al menos uno de las siguientes características: sobrepeso (definido por un índice de masa corporal mayor de 25 kg/m2), hipertensión arterial, hiperglucemia o diagnóstico previo de diabetes, o alteraciones de lipídicas (colesterol sérico total > 220 mg/dl, o trigliceridemia > 150 mg/dl, o colesterol asociado a lipoproteinas de alta densidad [HDLc] < 40 mg/dl) o tratamiento para dislipidemia.

Se obtuvieron a partir de los registros de todos los participantes las mediciones de presión arterial en reposo, así como los niveles de colesterol total, HDLc, triglicéridos, glucemia y hemoglobina glicosilada. Asimismo, a través de un cuestionario se obtuvieron datos sobre el uso de medicamentos y el hábito de fumar.

Se efectuó en cada uno de los pacientes seleccionados una ecografía en modo B de las carótidas comunes (a nivel extracraneano, del bulbo y de la porción intracraneana) y se midió en todas ellas el grosor de la íntima y de la media. Mediante técnicas específicas se calculó una media de la RSI de estas regiones, así como las de la adventicia de la pared arterial. Las mediciones fueron realizadas por dos observadores diferentes con una variabilidad entre ambos del 3.5% ± 0.4%.

Todos los datos obtenidos fueron procesados por ordenador con técnicas de análisis de variable única y de regresión de múltiples variables, las cuales incluyeron sexo, edad, índice de masa corporal, valores de presión arterial sistólica y diastólica, colesterol total, HDLc, triglicéridos, glucemia, tabaquismo y número de componentes del síndrome metabólico de cada paciente. Se consideró como significativo a un valor de p < 0.05.

Resultados

Se incluyeron 142 enfermos (91 varones y 51 mujeres) cuya edad promedio era de 61.6 ± 9.5 años. Un 30% de los participantes tenía sobrepeso; el 73% eran hipertensos; el 80% presentaba alguna forma de dislipidemia y un 68% eran diabéticos o tenían hiperglucemia. Además, 20 pacientes tenían enfermedad cardiovascular isquémica (angina crónica estable o antecedentes de un síndrome coronario agudo).

La muestra fue dividida en cuatro subgrupos en función del número de componentes del síndrome metabólico (sobrepeso, hipertensión arterial, hiperglucemia, dislipidemia) que presentaba cada sujeto considerado. Los autores describen una correlación positiva entre esta cantidad y el grosor de las túnicas íntima y media de la carótida (p = 0.0031).

En cuanto a la RSI, se menciona que resultó significativamente menor en aquellas personas que padecían enfermedades integrantes del síndrome metabólico (p = 0.0422). Con la aplicación del método de regresión lineal se observó una correlación inversamente proporcional entre el número de componentes del síndrome metabólico y los valores de la RSI (p = 0.0073). Esta relación resultó más pronunciada al considerar como variable de estudio aislada las cifras de HDLc (p = 0.0006).

De acuerdo con los modelos de regresión de multivariados, los autores conjeturan que el número de componentes del síndrome metabólico presentes en un paciente constituye un factor de riesgo independiente para una baja RSI. Este hecho sugiere que la suma de cada uno de esos factores de riesgo vasculares se asocia con alteraciones tisulares de la carótida en forma independiente de cada factor considerado individualmente.

Al efectuarse el análisis de la población por sexos, esta relación entre el número de enfermedades integrantes del síndrome metabólico y los valores de RSI se mantenía en las mujeres (p = 0.0116), pero no ocurría lo mismo con los varones, en quienes no se verificó significación estadística.

Cuando se comparó a los pacientes con antecedentes de enfermedad coronaria con el resto de los participantes, los investigadores observaron diferencias tanto para la RSI como para el grosor de la pared arterial, aunque sólo la primera resultó de significación estadística (p = 0.002 Y p = 0.107, respectivamente). Asimismo, de acuerdo con el análisis de regresión logística, la enfermedad coronaria se asoció con el sexo masculino (riesgo relativo = 4.76, intervalo de confianza de 95%), con el valor de HDLc (RR = 0.95) Y con la RSI (RR = 0.898, p = 0.0374). Los autores sugieren, a partir de estos hallazgos, que los valores bajos de RSI se correlacionan con la aparición de cardiopatía isquémica.

Discusión y conclusiones

Si bien se sabe que las dolencias que integran el síndrome metabólico aumentan en forma sinérgica el riesgo cardiovascular, no se ha evaluado completamente si esta enfermedad altera las características tisulares de la pared arterial. Con este fin, los autores realizaron mediciones de la retrodispersión de señal integrada en las capas de las carótidas. Este parámetro ha sido utilizado en estudios previos, en los cuales se demostró su asociación con el contenido en lípidos de las placas de ateroma e incluso con la presencia de hemorragia dentro de estas lesiones.

En este estudio, los investigadores sostienen que el valor obtenido de RSI a nivel de las túnicas íntima y media de la carótida fue significativamente bajo en las personas con síndrome metabólico. Además, el número de los componentes que integran esta enfermedad presentes en un paciente parece ser un factor de riesgo independiente asociado con cifras bajas de RSI. Si bien los autores reconocen que no es posible inferir una relación causal, proponen que las cifras de RSI pueden ser un indicador de la acumulación de lípidos en la pared arterial, la cual se vería acelerada por la suma de factores de riesgo vasculares. De este modo, esta sumatoria podría afectar las características tisulares de la arteria así como el tamaño de las placas, lo que conduce a una mayor vulnerabilidad de estas lesiones.

En cuanto a las diferencias observadas para cada sexo, se señala como explicación que el tamaño de la muestra puede impedir que se observen diferencias estadística mente significativas.

Los investigadores remarcan además que los sujetos con antecedentes de enfermedad coronaria tienen valores menores de RSI que los demás pacientes y, recíprocamente, los niveles bajos de RSI se asocian de manera independiente con la aparición de cardiopatía isquémica. Así, sugieren que este parámetro ecográfico puede indicar un mayor riesgo de enfermedad coronaria.

Concluyen que la suma de factores de riesgo para enfermedad vascular altera los valores de la RSI, el cual se define como un parámetro ecográfico de evaluación de las características tisulares del complejo formado por la íntima y la media en la carótida.

Autores: Katakami N, Kaneto H, Yamasaki Y y colaboradores-Osaka University Graduate School of Medicine, Osaka, Japón

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