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Prevención en Medicina

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El Webster Dictionary define el término prevención como el “acto de evitar que algo pase”. Según esta definición, casi todas las actividades de la vida diaria podrían ser consideradas como prevención. Lo mismo cabría decir de las actividades de la medicina, ya que su objetivo último es evitar la incapacidad o la muerte.

Pero en el ámbito médico, el término prevención se reserva para las actividades que tienen como objetivo evitar las enfermedades, en contraposición al término curación. De hecho, la medicina se ha definido como el “arte y la ciencia de prevenir y curar las enfermedades”.

Cabe destacar que no toda la prevención es médica. Cualquier intervención que permita reducir la probabilidad de aparición de una enfermedad, tanto si es de carácter médico (p. ej., las vacunaciones) como si no lo es (p. ej., las intervenciones legislativas, medioambientales o sociales), es una medida de prevención.

La prevención médica se amplía hoy en día a las actuaciones que se aplican durante la etapa presintomática, con objeto de detectar la afección precozmente (cribado), lo cual en algunos casos mejora el pronóstico en comparación con el tratamiento efectuado cuando el diagnóstico se establece en la fase florida de la enfermedad.

A principios de siglo, cuando los procesos patológicos predominantes eran de naturaleza infecciosa, la prevención de las enfermedades y la mejora de la salud de la población dependían fundamentalmente de medidas preventivas “no médicas” dirigidas al control sanitario del medio ambiente y de los alimentos. Estas actividades son desarrolladas por profesionales sanitarios no médicos (veterinarios, farmacéuticos, ingenieros sanitarios) basándose en conocimientos científicos aportados por ciencias distintas de la medicina (veterinaria, farmacia, ingeniería sanitaria).

En la actualidad, en los países occidentales desarrollados, en los que la contaminación del medio ambiente (agua, aire, alimentos) está ya en gran medida controlada y en los que los problemas de salud predominantes son las enfermedades crónicas y los accidentes, la prevención de las enfermedades y la mejora de la salud de la población dependen principalmente de medidas de prevención “médica” (inmunizaciones, consejo médico, quimioprofilaxis, quimioprevención y cribados), es decir, de las actividades preventivas que se ejecutan sobre las personas (actividades de “promoción de la salud y prevención de las enfermedades”). Estas actividades se basan en conocimientos científicos aportados por las ciencias médicas y las llevan a cabo el médico y su equipo, en general en el ámbito de la atención primaria, aunque también se pueden aplicar en otros ámbitos (escuela, fábrica, etc.).

Cualquier enfermedad o situación mórbida es el resultado de un proceso dinámico. Los agentes causales o factores de riesgo presentes en el medio ambiente interaccionan con el huésped (cuya mayor o menor susceptibilidad a la enfermedad está condicionada en gran medida por su carga genética) dando lugar a la enfermedad. En ausencia de tratamiento, ésta sigue su curso, el cual puede llevar a la curación, a la cronicidad, a la invalidez o a la muerte. Con tratamiento, si es efectivo, el curso se modifica favorablemente hacia la curación. La enfermedad no es, pues, estática, sino dinámica y sigue un curso o historia natural.

En medicina preventiva es importante atender a la historia natural de la enfermedad. En ella cabe distinguir tres períodos:

1.º El período prepatogénico o de susceptibilidad se caracteriza porque están presentes los factores que favorecen o determinan el desarrollo de la enfermedad. Estos factores pueden ser ambientales (agentes de naturaleza infecciosa, física, química), conductuales (dieta inadecuada, tabaquismo, consumo excesivo de alcohol, uso de drogas) o endógenos (sexo, edad, predisposición familiar). Algunos de estos factores son necesarios (pero no suficientes) para que se produzca la enfermedad. El ejemplo más claro es el de los agentes causantes de enfermedades infecciosas. Otras veces, el factor no es absolutamente necesario para que se desarrolle la enfermedad, la cual puede ocurrir en su ausencia, pero su presencia se asocia a una probabilidad incrementada de aparición de la afección. Éste es el caso de los factores de riesgo de las enfermedades crónicas (hipertensión, tabaquismo, hipercolesterolemia, obesidad).

Los factores de riesgo pueden ser inmutables o susceptibles de cambio. La edad, el sexo y la historia familiar son factores inmutables que no pueden ser modificados, pero ayudan a identificar a los grupos de individuos que requieren mayor vigilancia y supervisión. Otros factores, por el contrario, son susceptibles de modificación. Por ejemplo, el tabaquismo puede ser eliminado, y la hipertensión, controlada con un buen tratamiento.

En la mayoría de las enfermedades, la interacción de todos estos factores con el huésped acaba desencadenando el estímulo productor de la enfermedad (comienzo biológico), momento en que se inicia el período patogénico.

2.º El período patogénico tiene dos estadios: el presintomático y el de enfermedad clínica. Durante el período presintomático no hay signos clínicos de la enfermedad, pero, como consecuencia del estímulo causal citado, ya se ha producido el comienzo biológico y se han iniciado los cambios anatomopatológicos responsables de la enfermedad (como arteriosclerosis, alteraciones premalignas). En el estadio clínico los cambios en los órganos y tejidos son ya suficientemente importantes para que aparezcan signos y síntomas de la enfermedad en el paciente.

3.º El último período de la historia natural de la enfermedad refleja el resultado del proceso: muerte, incapacidad, estado crónico o recuperación de la salud.

Las actividades preventivas se clasifican en dos niveles: prevención primaria y secundaria.

La prevención primaria tiene por objeto disminuir la probabilidad de que aparezcan las enfermedades. Desde un punto de vista epidemiológico pretende reducir su incidencia. Las medidas de prevención primaria actúan en el período prepatogénico de la historia natural de la enfermedad, antes del comienzo biológico, es decir, antes de que la interacción de los agentes y/o factores de riesgo con el huésped determine la producción del estímulo causante de la enfermedad.

Hoy en día suelen distinguirse dos tipos de actividades de prevención primaria: las de protección de la salud, que se ejercen sobre el medio ambiente, y las de promoción de la salud y prevención de la enfermedad, que se llevan a cabo sobre las personas (educación sanitaria, inmunizaciones preventivas, quimioprofilaxis y quimioprevención).

La prevención secundaria actúa sólo cuando la primaria no ha existido o, si ha existido, ha fracasado.

Una vez que ha aparecido y actuado el estímulo causante de la enfermedad, la única posibilidad preventiva es la interrupción de su progresión mediante el tratamiento precoz y oportuno, en la etapa presintomática, lo cual en algunos casos mejora el pronóstico de la afección en comparación con el tratamiento efectuado después del diagnóstico habitual. Mediante la aplicación de procedimientos de selección a personas sanas (cribados) es posible la detección precoz de algunas enfermedades crónicas en la etapa presintomática y, una vez establecido el diagnóstico, la instauración del tratamiento precoz.

Prevenir es Curar

FUENTE: Texto Medicina Interna Farreras Rosman 14º edición.


NOTA: Recomendamos que tome este artículo de manera informativa, ante cualquier síntoma que usted o sus conocidos padezcan concurra a su médico. “Ninguna información suplanta la revisación minuciosa del especialista”.

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