Reducción del Consumo de Tabaco entre Adolescentes

Efectos de un Programa para la Reducción del Consumo de Tabaco entre Adolescentes
La intervención dirigida a la prevención del tabaquismo en adolescentes e implementada por sus pares parece reducir la frecuencia del hábito de fumar en esta población. Según datos de un estudio anterior, el 17.3 % de los adolescentes de 13 a 15 años fuman.
Si bien los efectos del tabaco se observan en edades más avanzadas, durante la adolescencia la adicción al tabaco se establece rápidamente. Las escuelas representan contextos adecuados para la implementación de estrategias de prevención del tabaquismo en los adolescentes; sin embargo, han mostrado resultados diversos en términos de efectividad.
Cuando una persona joven fuma, este hábito se asocia fuertemente con la conducta de su grupo de amigos y la presión por parte de sus pares. Sin embargo, la influencia de éstos puede ser protectora. Al respecto, la mayoría de las estrategias de promoción de la salud basadas en la influencia de los pares emplean individuos de la misma edad o un poco mayores con respecto a quienes está dirigida. La intervención denominada ASSIST (A stop smoking in schools trial) fue creada sobre la base de una iniciativa anterior orientada a la promoción de la salud sexual. La intervención fue dirigida a estudiantes de 12 y 13 años y su objetivo era transmitir nuevas normas referidas al hábito de no fumar a través de redes sociales en las escuelas.
El estudio incluyó 59 escuelas localizadas en Inglaterra y Gales. En 30 de estas escuelas se implementó la intervención ASSIST (5358 estudiantes), mientras que las 29 escuelas restantes fueron consideradas como grupo control (5372 estudiantes); en estas últimas se continuó con la educación habitual con respecto a la prevención del tabaquismo. La intervención comprendió la acción de un grupo de estudiantes especialmente preparados para interactuar de manera informal fuera de clases con los alumnos e induciríos a no iniciar el hábito de fumar. El seguimiento se realizó inmediatamente después de la intervención y luego de 1 y 2 años. La principal variable por determinar fue la prevalencia de tabaquismo, la cual se determinó a través de un cuestionario.
En general, se observó que la frecuencia de tabaquismo aumentó desde 5.7% al inicio del estudio a 13.8% al primer año de seguimiento y 20.3% al segundo año, momento en el cual los participantes tenían 14 y 15 años. La prevalencia de tabaquismo fue menor en los alumnos de las escuelas con la intervención con respecto a aquellos del grupo control en los tres momentos de evaluación. Inmediatamente después de la intervención, la probabilidad de ser fumador entre los alumnos del grupo en estudio con respecto a lo observado en los alumnos del grupo control fue de 0.75, mientras que después de 1 año este valor fue de 0.77. A los 2 años, dicha probabilidad fue de 0.85, lo cual indicó una atenuación del efecto de la intervención con el transcurso del tiempo. Entre los participantes que fumaban ocasionalmente o en forma experimental o que presentaban el antecedente de ser fumadores, los respectivos valores de probabilidad de fumar inmediatamente después de la intervención y después de 1 y 2 años en comparación con los participantes del grupo control fueron de 0.79,0.75 y 0.85.
Según los resultados de la presente investigación, la intervención llevada a cabo por pares es eficaz en la reducción de la prevalencia de tabaquismo en los adolescentes aun 2 años después de su implementación. Esta experiencia comprendió la aplicación del programa en un solo grupo durante un año escolar; al respecto, los autores sostienen que la repetición de la implementación del programa en grupos escolares sucesivos correspondientes a diferentes años probablemente producirá efectos en las normas culturales relacionadas con el hábito de fumar en todo el grupo de escolares, lo cual, a su vez, amplificaría el efecto de la intervención propiamente dicha.
Fuente: Campbell R, 5tarkey F, Moore L y colaboradores
Lancet 371 (9624): 1595-1602, May 2008







